El periodista dice que en el pedido de facultades, Obras ha dejado «en off side» a Jorge Nieto y ha «descolocado» a Buen Gobierno y al resto de bancadas.
El debate del pedido de facultades en el Congreso parece haber constituido un nuevo escenario político debido al voto decisivo de los senadores de Obras a favor del requerimiento del Ejecutivo. En entrevista con Perú21, el periodista Mario Ghibellini dice que lo ocurrido es una “derrota política” para la izquierda y, además, deja descolocado a Jorge Nieto y su Partido del Buen Gobierno.
¿Cómo ha visto el desempeño de las bancadas en el análisis de la delegación de facultades en la Comisión de Constitución del Senado?
El manejo inicial del senador (Carlos) Mesía fue deficiente, era fácil contar, con un solo paseo de la mirada, quiénes estaban y quiénes no estaban y cuántos votos iban a tener; eso de decir que la votación está cerrada y después alegar que no, (…) abrió un flanco para que los senadores de la coalición izquierdista pudieran objetar o intentar abrir una discusión sobre lo que en el fondo querían discutir, que es si el Senado puede añadir cosas a lo aprobado en Diputados…
Juntos Por el Perú dijo: ‘No vamos a dar las facultades’, sin siquiera escuchar. Se sumó Ahora Nación…
El caso de Juntos Por el Perú ya es de una obcecación infantil y dictada por el hígado y por la derrota electoral, clarísimamente. (…) Lo que pasa es que hay congresistas, sobre todo en Diputados, que se confundieron y postularon por Ahora Nación, pero tuvieron que haber postulado por JPP. Claramente, están más a la izquierda de lo que está López-Chau y están en la misma resistencia empedernida que los de JPP.
¿Y el papel de Buen Gobierno? Se pensó que iba a aprovechar esta oportunidad para ser el centro, el mediador; ahora se le ha visto más pegado a la izquierda y a los intereses de JPP.
Buen Gobierno ha quedado descolocado, ha quedado descolocado mi buen amigo Jorge Nieto porque no ha marcado el liderazgo que uno habría esperado de él. Más liderazgo —aunque enderezado hacia el precipicio— ha hecho Roberto Sánchez. (…) Obras lo dejó en off side, fue mucho más permeable e hizo posible que la entente de Renovación Popular, Fuerza Popular y Obras sacara adelante esta porción adicional de las facultades. Es una derrota política para la izquierda y para todos los que estaban en esa posición matizada o no. (…) Hay obstruccionismo de buena parte de la izquierda; (…) este cambio también de postura de Obras ha dejado descolocado al resto de las bancadas que conformaban esta entente no declarada, ¿no?
¿Obras podría ser la bancada mediadora?
Sí, claro, es a eso a lo que está jugando. Ha intervenido hasta Ricardo Belmont que uno ya no esperaba que después de perder las elecciones municipales todavía tuviera algún tipo de gravitación política, pero evidentemente la ha tenido ahora. Eso es lo que me llama la atención del rol de Jorge Nieto. Yo creo que Jorge Nieto tiene más peso político que Sánchez, que López-Chau y Ricardo Belmont juntos. Y, sin embargo, todos le han sacado ventaja, todos han ejercido un liderazgo más notable, más visible, y el que ha definido las cosas ha sido, si es que él determinó que su bancada actuara en ese sentido, Ricardo Belmont.
Cuando empiecen a encaminarse estas medidas, ¿cuánto tiempo es prudente esperar para hacer un balance?
La prudencia se va a ir por la ventana cuando comience a caernos encima el fenómeno El Niño, lo que aparentemente ocurrirá después del 15 de noviembre. En ese momento, los plazos razonables van a desvanecerse y la gente va a decir, “caramba, estamos con este problema” (…); van a voltearse al Gobierno y le van a reclamar todo. Incluso creo que la dimensión de El Niño va a eclipsar el problema de la seguridad que en este momento tiene la primacía.
¿Y cómo ve el desempeño de Keiko Fujimori?
Lento, lento. Ella misma dijo el día del mensaje del 28 de julio “el reloj ha empezado a caminar”. Es como si hubiese puesto una bomba de tiempo para sí misma. Y luego pasa el mes y medio y dice: “Vamos a tomar decisiones serias”. No se puede llegar al poder a ver qué vamos a hacer. (…) Sigue hablando en futuro como si estuviese en campaña y no estuviese en el gobierno. De otro lado, la criticaron tanto con sus tiktoks y todas esas cosas —que a mí me parece la verdad irrelevante— que, no sé si aconsejada por alguien, pero en cualquier caso la responsabilidad suya, decidió adoptar una posición más adusta y firme…
¿Y por qué cree que actúa de esta manera? De repente quien debería estar protagonizando es el primer ministro, pero no lo está haciendo.
¿Que Galarreta no está teniendo la presencia que uno esperaría en un primer ministro? Es posible. No sé si eso obedece a la dinámica establecida a lo largo de tanto tiempo en un partido donde la señora es presidente o a que está haciendo alguna otra labor. Uno pensaría que con su experiencia parlamentaria estaría tejiendo acuerdos, pero no, parece Penélope, teje de día y desteje de noche…
Los ministros han salido a defender a la presidenta de las críticas, pero el premier, que debería ser una suerte de parachoques, no está ahí.
Efectivamente. Ahora, no sé si eso es una estrategia o si son los ministros que quieren cada cual ser más papistas que el papa. Estoy especulando, por supuesto, pero no es raro que los ministros quieran… digamos… llevarle la manzana a la profesora y ponérsela en la carpeta, ¿no?
¿Cuál va a ser la prueba de fuego de Keiko Fujimori, el fenómeno El Niño?
El fenómeno El Niño es un arma de doble filo. Puede liquidarla o puede suponer un levantamiento de la popularidad si es que da la sensación o realmente reacciona y alivia la circunstancia grave en la que van a estar los pobladores de determinados lugares.
¿Y cómo ve a Fujimori en su relación con el resto de fuerzas políticas?
Yo veo una relación enconada con Juntos Por el Perú y con Ahora Nación. Buen Gobierno no sé qué rol va a jugar si es que alguno, porque en esta indefinición o en esta fantasía de que van a cumplir un determinado rol que luego no cumplen, se puede quedar, digamos, suspendido en un limbo.
Fuente: Perú21.